Cambiando los esquemas mentales


La mayor parte de la problemática que podemos observar en consulta proviene de uno o varios pensamientos irracionales o desadaptativos. Estos pensamientos o creencias provocan un gran malestar al generar expectativas casi imposibles. Por ello, una buena parte de la intervención psicológica se centra en la reestructuración cognitiva. Con ella podemos conseguir un cambio en las expectativas y, por tanto, en buena medida también se inicia un cambio conductual.

¿Qué es la reestructuración cognitiva?

Esta técnica fue introducida a finales de la década de los 50 por Albert Ellis y desarrollada posteriormente por Aaron Beck. Estos dos norteamericanos aplicaron en su momento técnicas innovadoras que mostraron su eficacia en más de 400 ensayos clínicos con múltiples problemáticas. La estrategia de la reestructuración cognitiva se basa en pasar de un pensamiento irracional o desadaptativo a uno racional o adaptativo. Para ello, en primer lugar debemos discernir cuál es la distorsión cognitiva que afecta a la persona en un determinado aspecto de su vida. En segundo lugar, mediante la dialéctica, deberemos hacer dudar al paciente de que aquel pensamiento es la única opción de explicación posible o la más probable. Posteriormente, junto con el o la paciente abordaremos posibles opciones alternativas que expliquen de forma más probable la situación a la que hace referencia el pensamiento irracional. Al final, la persona afectada escogerá uno de estos nuevos pensamientos más lógicos, racionales y probables para explicar la situación. Ha empezado su mejoría.

En la teoría parece simple, pero todos los pasos conllevan ciertos problemas con los que hay que saber lidiar para llegar al objetivo. No hay que olvidar que la persona cree que su pensamiento tiene cierta lógica (por eso ha llegado a él) y será complicado hacerle ver nuevas hipótesis. No se trata de convencer, sino de abrir el foco y explorar vías alternativas por las que podría llegar a una misma situación, pero sin su problema.

Conseguir cambiar los esquemas mentales de alguien siempre es complejo, pero es la única forma para poder trabajar objetivos cognitivos y conductuales con una mínima garantía de éxito.

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