Evaluar la simulación


En los últimos tiempos se han multiplicado los casos en los que un profesional de la psicología ha de evaluar a una o varias personas para remitir el informe a un juzgado. Las temáticas son diferentes y variadas: desde casos de accidentes, pasando por evaluaciones de guarda y custodia, hasta casos de aspecto penal como los derivados de una agresión. Esto ha provocado que la evaluación psicológica se haya especializado en ciertos campos además del aspecto clínico. Uno de ellos es el de la simulación.

La simulación es la invención o exageración de sintomatología para encajar en algún etiquetaje clínico. La simulación no es un elemento aislado. Un estudio realizado con más de 33.500 casos reveló que la simulación o la exageración de síntomas estaba presente en el 30% de las solicitudes de discapacidad, el 29% de las evaluaciones de lesiones personales, el 19% de los casos asociados a problemas con la justicia y el 8% de los problemas médicos o psiquiátricos (Mittenberg, Patton, Canyock y cols., 2002). Por ello, se ha hecho necesario elaborar procedimientos estandarizados para detectar la simulación.

Desde hace ya un tiempo, la mayoría de inventarios ya tienen alguna o algunas escalas que evalúan la simulación. Es el caso del PAI (Inventario de Evaluación de Personalidad) que tiene escalas de deseabilidad social, validez y consistencia. Además del PAI, el CUIDA (Cuestionario para la Evaluación de Adoptantes, Cuidadores, Tutores y Mediadores) también utiliza escalas parecidas. Además, se han creado cuestionarios específicos como el SIMS (Inventario de Simulación de Síntomas) o el TOMM (Test de Simulación de Problemas de Memoria). Todo ello, evidentemente, acompañado de las preceptivas entrevistas.

Modelo actual

Con todo, se pretende evaluar desde diversas fuentes y métodos la posible simulación para detectarla con el mayor rigor posible. El modelo actualmente propuesto se acompaña de herramientas de screening, entrevistas estructuradas, pruebas médicas y pruebas psicométricas válidas y fiables, específicas para cada caso. Finalmente, cabe decir que no hay una visión categorial, sino dimensional, esto es, que la simulación puede ir desde una sospecha de simulación hasta una clara evidencia, pasando por puntos intermedios.

De esta manera, podemos decir que las personas que simulan, en un entorno legal, no lo tienen tan fácil como parece para convencer a la otra parte de que su sintomatología es real.

simulación

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