La imitación de la violencia en el deporte


En los últimos meses han recorrido las noticias diversos vídeos de familiares y jugadores de fútbol peleándose en un partido. Estas imágenes han estado en los informativos de prime time y se han condenado casi por unanimidad.  La explicación del auge de la violencia en el deporte viene determinada por dos factores importantes. El primero, las nuevas tecnologías hacen posible una inmediatez y distribución que antes no se tenía, es decir, antes se daban estas situaciones, pero no se les daba la difusión que se les da ahora. El segundo, el aprendizaje por imitación y la carga emocional de dicho aprendizaje.

Este segundo factor es sobre el que podemos y debemos incidir para erradicar la violencia del deporte. Los niños y las niñas que ven cómo sus familiares, amistades e ídolos reaccionan ante supuestas injusticias (en forma de insultos, agresiones o amenazas) interiorizan estos modelos con una gran facilidad y velocidad. Esto se debe a la carga emocional, ya que, en cualquier aprendizaje, cuando hay una alta carga emocional su asimilación es más rápida y duradera.  Por todo ello, la violencia que se percibe en ámbitos deportivos es sumamente nociva para quien practica deporte base, y puede tener consecuencias más allá de la esfera deportiva, pudiendo crear patrones básicos de respuesta violentos en cualquier ámbito.

La psicología del deporte

Cuando se está trabajando en el campo del deporte base, los valores educativos de este ámbito deben ir más allá de  los niños y niñas  que lo practican. En el deporte infantil se “educa la tribu”, todos los implicados deben asumir un papel que les compromete y que condiciona sus manifestaciones y reacciones. Por ello desde hace años en algunos clubes (pocos, de momento) la figura del psicólogo deportivo trabaja no sólo para el rendimiento de los jugadores, sino también para prevenir conductas de violencia en familiares. Esta figura está presente cada vez en más clubes deportivos, ya que mejora la convivencia y el aprendizaje tanto de los menores como de los familiares.

La violencia en el deporte se aprende y por lo tanto se puede prevenir, sólo hay que invertir en ello. 

 

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