Cuando el juego te controla


Cuando el juego te controla

La frase “yo controlo” se ha utilizado en muchas ocasiones para reafirmar la capacidad  de autocontrol de una persona en una conducta potencialmente adictiva y por ello poco controlable desde el punto de vista del individuo que la comete. En este artículo queremos hacer ver cómo de complejo es controlar estas conductas. La del juego es una de las conductas más peligrosas. En España, un 0.9% sufre juego patológico, y hasta un 4.4% presenta conductas de riesgo en el juego.

La falsa percepción de control que se tiene sobre la conducta de jugar es la clave para seguir jugando. El hecho de “creer saber parar” hace que uno se confíe y siga realizando la conducta. Además, el hecho de jugar para recuperar lo perdido provoca normalmente el mantenimiento de la conducta. Todos los juegos de azar están diseñados para que siempre gane “la banca”. Sólo en casos excepcionales, y con muy baja probabilidad, puede ganar más de lo que apuesta con muchos ensayos.

Esta falsa creencia de control del juego viene derivada de la creencia de control sobre nuestras acciones. Entendemos que si realizamos una conducta por nuestra propia voluntad, podemos pararla cuando nos plazca. Sin embargo, en las conductas que generan un nivel de activación como el juego, finalmente es la conducta que nos controla. Controla nuestro modelo de vida y nuestras relaciones sociales. Esto hace que, eventualmente, el juego se convierta en un problema mayor, ya que no se ve el modo de pararlo.

Finalmente, al llegar a esta situación, una persona de nuestro entorno es la que normalmente da la voz de alarma de la problemática. Es por ello que muchas personas con estos problemas acuden a consulta acompañadas o “instadas” por una persona cercana de su entorno. Es el primer paso para enfrentar un problema que, bien tratado, puede tener solución.

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