La Realidad Virtual como tratamiento


La Realidad Virtual como tratamiento

La realidad virtual (RV) permite que nos sintamos presentes en distintos entornos y situaciones. Sin necesidad de desplazarnos y sin importar los obstáculos que nos impidan acceder a ellos. Y con la máxima privacidad. Todo puede quedar dentro de la consulta del psicólogo.

Las cuatro fases por las que pasa cualquier tratamiento psicológico son: Evaluación, Psicoeducación, Intervención y Seguimiento. Los tratamientos mediante RV no son una excepción.

realidad virtual

Evaluación e Intervención

La fase de evaluación es exactamente igual a la tradicional. A través de diferentes herramientas, como la entrevista y autoinformes se pretende comprender el problema y acotar su alcance y gravedad. En la evaluación hay dos grandes objetivos. Por un lado, la categorización del problema. Y por el otro, la comprensión de su funcionalidad. En una intervención psicológica el segundo objetivo es esencial, ya que permite orientar el tratamiento.

Una vez tenemos toda la información obtenida en la evaluación, diseñamos la intervención. El objetivo es que la persona sea capaz de reducir su ansiedad ante aquello que teme  mediante la exposición. La manera más común y que mejores resultados alcanza es hacerlo de manera progresiva.  Trazando una ruta que nos lleve de las situaciones de menor ansiedad, hasta las que más ansiedad le generen. De esta forma, a través de diversos procesos, la persona aprende a soportar mejor su ansiedad y a reducirla de forma significativa. Una vez finalizado el tratamiento hay que realizar la exposición en vivo, es decir ante aquello que se teme. Así podremos comprobar nuestros avances y decidir si finalizamos el tratamiento o hay que profundizar más. Es interesante, a efectos de motivación, conocer la fecha en que realizaremos esta exposición en vivo antes de que empecemos a intervenir.

Psicoeducación y Tratamiento

Al empezar un tratamiento con RV, igual que como debería empezar cualquier intervención psicológica, es necesario informar bien acerca de sus características. Es importante dedicar al menos una sesión completa a explicar el problema que padece y la forma de abordarlo. Por supuesto en cualquier momento se pueden consultar las dudas que surjan, pero de entrada hay que aportar toda la información disponible. A esta parte se la conoce como psicoeducación. Junto a ella, resulta muy conveniente realizar una primera toma de contacto con la RV. Probarse el visor, ajustarlo a la medida individual, y experimentar en algún entorno no relacionado con el problema son pasos importantes para poder sentirse a gusto. De esta forma favoreceremos que nos podamos sentir presentes en el entorno virtual.

Con la evaluación finalizada, la intervención diseñada, y habiendo mostrado mundo virtual ya podemos iniciar el tratamiento. La frecuencia de las sesiones es variable, aunque lo más recomendable es no dilatarlas demasiado en el tiempo. Lo ideal es realizar entre una y dos sesiones a la semana, de entre 45 min y una hora aproximadamente. Son sesiones que van a requerir un cierto grado de esfuerzo por parte del paciente. En cada una de ellas lo ideal es que se genere ansiedad para poder reducirla mediante la exposición. Una vez realizadas las exposiciones en el entorno virtual, podemos trabajar los pensamientos asociados a las emociones desagradables experimentadas durante la sesión.

Seguimiento

Una vez finalizado el tratamiento es conveniente permanecer un tiempo en seguimiento. El miedo no es una enfermedad. Por lo tanto, no podemos hablar de que “se cure”. Aprendemos técnicas para superarlo, podemos reducir su intensidad y así retomar el control sobre las áreas de nuestra vida que antes afectaba. Pero es muy resistente y si le dejamos volverá con fuerza. De ahí que mucha gente se desilusione tras realizar tratamientos para el miedo, porque quizás la expectativa que les ha llegado desde su terapeuta era que ya se había superado para siempre. A través de los seguimientos, que pueden realizarse esporádicamente hasta pasado un tiempo prudencial como un año, podremos comprobar que la persona mantiene todo lo que ha aprendido en terapia y tiene las habilidades para poder controlar la futura aparición del miedo.

 

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