El valor del juego


El valor del juego, Alfa Omega Psicología, Mallorca

Termina el año y tendemos a valorar todo lo que nos ha pasado y todo lo que querríamos mejorar. De estas reflexiones salen conjuntos de buenos propósitos para el año que llega con la finalidad última de mejorar. Mejorar la forma física, los hábitos de estudio, el rendimiento, las relaciones, la comunicación… El equipo de AlfaOmega Psicología os propone añadir, a todos los buenos propósitos, un pequeño cambio que, sin duda alguna, será el motor de muchos grandes cambios. REVALORAR EL JUEGO.

El juego es mucho más de lo que pueda parecer a primera vista. Estos días de vacaciones escolares, si un@ abre los ojos y deja de lado la mirada habitual, si se sumerge en la compleja tarea de comprender el significado de lo que ve, se llevará una grata sorpresa. El juego de los niños y las niñas es su puerta al mundo, su forma de descubrir, entender y vivir la realidad que los rodea.

En la sala de espera del centro de salud, hay un niño que va y viene por el pasillo, ahora con pasitos cortis, ahora con pasos más largos… Puede que la primera opción que aparezca sea la de hacer que se siente en silencio y espere así su turno, no obstante, podemos aprovechar el momento. Al fin y al cabo, practicar caminar en silencio y respetar el espacio de los demás mientras descubre que puede acercarse y alejarse del resto con sus propias piernas, por su propia voluntad y con pasos de diferentes medidas que, a la vez, implican hacer el mismo recorrido en diferentes tiempos, puede ser una fantástica forma de convertir una aburridísima espera en un momento de gran valor y, lo que es mejor, no hace falta ni proponérselo, es suficiente con no evitarlo.

En la habitación del piso de arriba hay un niño y una niña que juegan ‘a maestr@s’ pero es hora de cenar.
Es muy previsible que, cortar el juego, implique algún disgusto, a nadie le gusta que l@ interrumpan y, además, estos días y con las cantidades de comida que son habituales, no será fácil que el hambre ayuda a disminuir el disgusto. Tal vez, avisar a la mestra y a su alumna de que es la hora de ir al comedor del colegio dónde el resto de compañeros y compañeras ya esperan sentad@s, podría ayudar no solamente a no cortar el juego, a mostrar respeto, a evitar el disgusto y a alimentar de forma física sinó a alimentar, también, emocionalmente.

Podríamos poner miles de ejemplos pero seguro que, con estos dos, ya se os ocurren numerosas ocasiones en las que, con un ligero cambio de punto de vista, podéis ahorrar una decepción y contribuir al desarrollo (entre muchos otros aspectos) de la imaginación y la creatividad de los niños y las niñas que tengáis cerca y este será, sin duda alguna, uno de los mejores regalos de Navidad que habrán recibido.

Por todo ello, entre los buenos propósitos os proponemos que añadáis estos 3, muy sencillos y de consequencias realmente positivas.
1.Respetaré tu tiempo y espacio de juego entendiéndolos como el tiempo y el espacio en los que investigas, descubres y aprendes sobre tú mism@ y sobre el mundo que te rodea.
2. Atenderé a tus demandas de participación y formaré parte de tu juego entiendo que es TU MUNDO y que aceptar la invitación recibida para entrar implica no intentar modificar-lo.
3. Compartiré contigo las emociones y sentimientos que del juego se desprendan y las valoraré como lo que son, emociones reales que te hacem vivir y sentir.

El equipo de AlfaOmega Psicología os desea que el 2017 llegue cargado de salud y energía para caminar hacia dónde vuestros sueños os lleven.

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